Los tejemanejes de la industria agropecuaria que algunos miembros del Congreso quieren eliminar
¿Recuerdan cuando la Junta Estadounidense del Huevo (AEB, por sus siglas en inglés) intentó intimidar a Hampton Creek por hacer una mayonesa a base de plantas? Joanne Ivy, presidenta de AEB en aquel entonces, quería que el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) iniciara acciones en contra de Hampton Creek para eliminar la competencia y trató de sacar sus productos de Whole Foods. Incluso apoyó a Unilever con su demanda infructuosa en contra de Hampton Creek. Ivy renunció después del escándalo.

La AEB administra un programa del USDA que patrocina la investigación y promoción de la industria del huevo a través de un recargo a los productores sobre los huevos vendidos. El USDA también supervisa programas similares en las industrias de la carne, la leche y otros productos agropecuarios. En total, estos programas recaudan más de $650 millones de dólares cada año. Por ley, estos programas están dirigidos a promover los productos de los propios beneficiarios, y no a atacar a los competidores. Adicionalmente, se supone que las juntas que administran estos programas no ejercen ninguna influencia en las políticas agropecuarias. Pero como estas juntas son muy cercanas a las industrias que sus programas promueven, no se puede evitar que ejerzan una influencia técnicamente prohibida.

Por ejemplo, la Sociedad Humanitaria de los Estados Unidos interpuso una demanda alegando que la Junta Nacional del Cerdo (NPB, por sus siglas en inglés) hizo un trato ilegal para adquirir el slogan “Cerdo: la otra carne blanca” del grupo de cabildeo denominado Consejo Nacional de Productores de Cerdo. La demanda señala que el elevado costo del slogan, $60 millones de dólares, fue un uso inadmisible de los fondos de retención por varias razones, una de éstas que dicho slogan ni siquiera se sigue usando y la NPB continúa pagando por éste.

Algunos diputados de ambas bancadas están tratando de aumentar la supervisión por parte del gobierno sobre los programas de retención para evitar dichos abusos. Los senadores Cory Booker y Mike Lee presentaron la propuesta de Ley para el mejoramiento de los programas de retención de productos de 2016, que reglamenta sus requerimientos de transparencia, tales como apertura de la información y auditorías, y define las actividades prohibidas. En caso de ser aprobada, la propuesta desalentará los actos de corrupción, tales como aquellos realizados por la entonces presidenta de la AEB y ayudará a garantizar condiciones más justas para que el mercado de los productos a base de plantas se fortalezca.

Recuerda, sin importar el destino de esta propuesta de ley, tú puedes hacer parte del cambio consumiendo productos a base de plantas en vez carne, huevos y lácteos. Haz clic aquí para descubrirlo.
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