“Rey Louie” se salva de convertirse en la cena de alguien más.
De acuerdo con una nota de CTV, una enorme langosta de 23 libras llamada "King Louie" se salvó de convertirse en la cena de alguien cuando una chica lo devolvió al mar.

Catherine MacDonald, copropietaria de Alma Lobster Shop, en New Brunswick, dijo que Rey Louie tenía probablemente un siglo de antigüedad. Y agregó que “es hermoso para una langosta pesar 23 libras y ser tan grande; no habían depredadores para él, excepto el hombre”.

Según MacDonald, la langosta mide más de un metro de largo y se encuentra saludable. Un pescador en St. Martins, New Brunswick, la atrapó.

Una activista por los derechos de los animales compró la apacible criatura por $230 dólares y pidió que fuera liberada de nuevo en el océano. Rey Louie recuperó su libertad en la Bahía de Fundy.

Aunque la historia del Rey Louie tuvo un final feliz, no se puede decir lo mismo de las historias de miles de millones de animales que mueren innecesariamente cada año para convertirse en alimento.

Las langostas a menudo son hervidas vivas, lo que les causa un inmenso sufrimiento. Muchos creen que las langostas y otras especies marinas son incapaces de sentir dolor, pero esto no podría estar más lejos de la realidad. Un estudio publicado en la Revista de Biología Experimental reveló que los cangrejos, las langostas y los peces sienten dolor.

Aunque nos complace que esta activista haya salvado a Rey Louie, es preciso recordar que lo mejor que podemos hacer para evitar el sufrimiento de millones de animales es dejarlos fuera del menú. Pronúnciate en contra del abuso animal adoptando una alimentación a base de plantas, compasiva y saludable.

Haz clic aquí para ordenar tu Guía vegetariana para principiantes. ¡Es gratis!
Mantente actualizado con recetas deliciosas, videos de animales encantadores y más.
Más noticias sobre vegetarianismo